Sunday, November 11, 2007

Otros descubrimientos e historias asombrosas

Durante el curso de una excavación en un lugar de Partia, el arqueólogo austríaco Wilhelm Koening realizó un descubrimiento sensacional.
Halló un objeto con forma de jarrón, considerando que el mismo era un tipo de batería. Los componentes estaban allí, el cilindro de cobre y una barra de hierro.
Algunos años atrás este objeto fue sometido a una prueba de funcionamiento en el Roemer and Pelizaeus Museum of Hildesheim, en Alemania.
El resultado fue que esta batería seguía siendo capaz de producir una corriente de un voltio y medio, demostrando que este artefacto hallado entre las ruinas de Chuyut Rabuah había sido utilizado como una batería galvánica.
Otros descubrimientos encontrados en Selenkia en el Tigris y en Ctesiphon, la antigua Capital de Partia, demostraron la utilización de estos fragmentos de cobre como componentes de artefactos similares.
Miles de años atrás esta civilización de Partia tenían conocimiento de esta tecnología que aún los historiadores no osan atribuirles, es decir se concluye que hace más de 4.000 años los antiguos moradores de la mesopotamia utilizaban pilas eléctricas.
Esto no nos debe sorprender, ya que encontramos referencias también en Roma y en Grecia antiguas, cuando se describen bombillas incandescentes de color rojizo, como lo que nos dice San Agustín que cuenta que no podían ser apagadas ni por el viento ni por la lluvia y también hay referencias en Antioquía donde una luz estuvo encendida más de 500 años.
Otro es el caso de la famosa luz que se mantenía siempre encendida en el templo de Numa Pompilio en Roma.
En el Templo de Minerva había una lámpara de oro que daba luz y que no era alimentada por ningún tipo de combustible.
En Hierapólis, Siria, la diosa Hera estaba tan iluminada que: “…el templo resplandecía como si hubiera estado iluminado con una miríada de cirios…”, nos dice el griego Luciano, cuyos sacerdotes le negaron descubrir su secreto.
En la obra “Edipo Egipcíaco” escrito por el padre jesuita Atasnasio Kirchner en el 1565 DC, describe parte de un documento hindú con los pasos para construír una batería eléctrica. Leemos: “…colocar una plancha de cobre bien limpia, una vasija de barro, cubrirlo con sulfato de cobre, y luego cubrirlo todo con serrín húmedo, para evitar la polarización. Después poner una capa de mercurio amalgamado con zinc encima del serrín húmedo. El contacto producirá una energía por el doble nombre de Mitra-Varuna. Se dice que una cadena de cien vasijas de este tipo proporciona una fuerza muy activa y eficaz…”.
También Plutarco observa en el Templo de Júpiter-Amón una “lampara perpetua” y así lo escribió en el Siglo I.
Allí los sacerdotes tampoco le revelaron la fuente de esta luz que brillaba desde hacía años, aunque sí le dijeron que no se apagaba ni por el viento ni por la lluvia.
Tengamos en cuenta que fue recién en 1820 cuando el danés Hans Christian Orsted reconoció que una corriente eléctrica causaba fenómenos magnéticos.
El inglés Michael Farady continuó con esta investigación y fue recién en 1871 de nuestra era cuando el americano Thomas A. Edison desarrolló la primera bombilla eléctrica.
En 1939 Koening como ya dijimos, encontró muy cerca de Bagdad, en Irak varias vasijas tubulares de barro con los cuellos recubiertos de asfalto conteniendo todas una varilla de hierro encajado en un cilindro de cobre.
Era sin duda una rareza y el propio Koening no tardó en darse cuenta que era una especie de pila eléctrica procedente de la antigua Babilonia.
En 1940 publicó su hallazgo en Austria causando asombro a toda la comunidad científica y público en general.
Terminada la Segunda Guerra Mundial un ingeniero norteamericano de la General Electric Company, llamado Willard Gray pensó ponerle fin a esta controversia comprobando físicamente el mismo.
Fabricó duplicados exactos de estas antiguas vasijas llenándolas con sulfato de cobre en reemplazo del desaparecido electrolito original que se había disuelto luego de más de dos mil años de antiguedad.
Gray verificó su funcionamiento comprobando que la misma media una potencia de un voltio y medio.
La famosa Pila de Bagdad, hallada en 1939 por el arqueólogo alemán Wilhelm Koening mientras realizaba excavaciones en la región de la antigua Babilonia
© César Reyes, 2005

Esta confirmación demostró que también los babilonios conocían y utilizaban la electricidad, cuyo objetivo no sólo era de iluminar sino también galvanizar ciertos elementos como los centenares de objetos galvanizados cuya antigüedad data de miles de años atrás que se hallaron en la misma zona geográfica.
Estas vasijas fueron llevadas al Museo Nacional de Bagdad, en Irak exhibiéndose durante décadas hasta que lamentablemente producto de la guerra reciente mucho de estos elementos se perdieron, se robaron y/o se destruyeron durante los saqueos al Museo Nacional.
Como vemos no sólo los egipcios conocían y utilizaban la electricidad, sino también para otras civilizaciones no les era desconocida hace milenios este tipo de energía.

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¿CONOCIMIENTOS TECNOLÓGICOS EN LA ANTIGÜEDAD?
José Luis Calvo

Uno de los mayores problemas con que nos encontramos los escépticos aficionados a los temas históricos es que no tenemos ninguna Segunda Ley de la Termodinámica a la que recurrir para comprobar la validez o no de una afirmación extraordinaria. Tampoco la similitud de otros casos que hayan resultado ser falsedades demostradas son un criterio definitivo. El estudio caso por caso, se convierte así en una necesidad por tedioso que nos resulte y por mucho tiempo que haya que destinar a esta tarea. Si algunos consejos con carácter general le podemos dar es que:

A. Compruebe la existencia real del fenómeno que se pretende. Desconfíe si no encuentra ninguna referencia más sobre el tema.
B. Compruebe que la cronología propuesta es real.
C. Compruebe que no existen otras explicaciones más coherentes con los conocimientos históricos.
D. Compruebe que la repercusión del hecho es la que pretende el autor.

Sólo si la afirmación supera estos cuatro pasos puede ser tomada en consideración.

Veamos cuatro ejemplos aparentemente muy similares y presentados en distintas obras de Von Däniken, el conocido autor pseudocientífico:

1) En Ecuador existen cuevas repletas de maravillosos objetos de oro. Él pudo conocerlas porque se las mostró el Sr. Moricz.
2) En Ica (Perú) se conservan piedras grabadas con escenas que sólo pueden haber sido realizadas en un período muy remoto y, a la vez, muestran elementos de una tecnología muy avanzada.
3) En el templo de Dendera (Egipto) existen representaciones de bombillas eléctricas.
4) En el Museo de Iraq en Bagdad existe un ejemplar de una pila eléctrica fechada en época Parta.

La conclusión que extrae el Sr. Von Däniken de estos hechos es muy conocida. Esos objetos tienen que haber sido realizados por una cultura tecnológicamente muy avanzada que él relaciona con visitas de seres extraterrestres.

Apliquemos a estas afirmaciones los cuatro pasos anteriormente propuestos y veremos en qué quedan.

Las cuevas de oro de ecuador:

La revista alemana Der Spiegel entrevistó al Sr. Moricz buscando una confirmación al relato de Von Däniken. El resultado fue que el entrevistado reconoció haber hablado con el autor suizo, pero que éste no había sido conducido por él a ninguna cueva y que tampoco le había mostrado ningún tesoro.
Con posterioridad, James Randi visitó una de las cuevas que supuestamente contenía un tesoro y no pudo encontrar ni uno sólo de los objetos de oro. (1)
Por tanto, a falta de que el Sr. Von Däniken (o cualquier otra persona) presente pruebas más consistentes de la existencia de tales tesoros haremos bien en poner estas afirmaciones en el terreno de la fantasía.

Las piedras grabadas de Ica:

¿Podemos contrastar su existencia? Por supuesto. No sólo han sido reproducidas fotográficamente hasta la saciedad, sino que existe un museo en dicha localidad en la que se exponen. Por tanto podemos pasar a la segunda fase. ¿Son tan antiguas como se dice? No existe ningún medio para datar con exactitud el momento en que se procede a efectuar un grabado en una piedra, pero sí de determinar si esa grabación es antigua o reciente, la observación de las aristas bajo microscopio. Con el tiempo, las aristas se van erosionando, sus ángulos se van haciendo menos pronunciados. El equipo del programa de televisión “Nova” decidió someter los grabados a esta prueba. El resultado es que no presentaban erosión. Las aristas del grabado eran virtualmente idénticas a las que presentaba una piedra recién elaborada por un artesano de una localidad cercana que reconoció ser el autor de dichos dibujos. (1)
Por tanto, éste sería un caso de falsificación reciente de supuestas antigüedades.

Las bombillas del templo de Dendera:

¿Podemos contrastar su existencia? Ciertamente, en los relieves del templo de Dendera existen unos grabados que representan algo que tiene un cierto parecido con un globo en cuyo interior hay una serpiente cuya forma puede evocar la de un filamento. Por tanto, la afirmación ha pasado la primera prueba. La cronología tampoco presenta ningún problema, nadie tiene ninguna duda de que los relieves son antiguos. Falta por ver si existe una explicación más coherente con nuestro conocimiento del Antiguo Egipto. Por los textos grabados en el propio templo obtendremos las primeras pistas: “Recitado por Harsumtus, el gran dios, que reside en Dendera, el que se eleva desde el loto como un Ba Viviente” Si unimos a ello el que a Harsumtus se le representa como una serpiente, tendremos que la supuesta bombilla es, en realidad, una serpiente dentro de un loto y que es una representación del dios Harsumtus. (2)
Fin del misterio.

La pila eléctrica de Bagdad:

Investiguemos ahora la pila parta. En principio podríamos pensar que es un caso similar a los anteriores y, por tanto, debe ser obviado. Difícilmente podríamos encontrar algún texto pseudohistórico en que no se relacione este caso con el anterior. Debemos evitar esta tentación. Comencemos por el primer punto ¿existe este objeto? Sí. Fue encontrado durante unas excavaciones en Khuyut Rabbou´a en 1.936. Consiste en un recipiente de cerámica de unos 15 cm de altura recubierto en su interior por asfalto. En su boca presentaba una barra de hierro alojada en el interior de un tubo cilíndrico de cobre. Ambos elementos estaban fijados por un tapón asfáltico. Experimentos realizados empleando reconstrucciones de este artefacto han demostrado que basta añadir un electrolito como vinagre, zumo de uvas o agua de mar para que este objeto se transforme en una batería eléctrica. Por ejemplo, Patrick Ferryn empleó vinagre y obtuvo un voltaje de 0,5 V. Henri Broch probó con agua de mar y obtuvo los mismos resultados. (3) Dicho sea de paso, este voltaje es demasiado débil para dar crédito a alguna de las explicaciones propuestas como el de esta pila sería en realidad un objeto moderno empleado en los telégrafos durante la segunda mitad del S XIX (Mac Kechnie Jarvis, 1.960).

El segundo punto tampoco presenta graves problemas. Está datada en el S I a.C.

Vamos con el tercer punto, ¿existen otras explicaciones más coherentes? Paszthory (1.989) propone una respuesta mágico-religiosa, estos objetos estarían destinados a contener oraciones o encantamientos escritos en material orgánico que habrían desaparecido con el tiempo. Por su parte, While Gebelein (1.991) propone una explicación alquímica-sexual, basada en la mitología greco-latina. Representaría el coito entre Venus (cuyo metal correspondiente en alquimia es el cobre) y Marte (cuyo metal correspondiente es el hierro). El cilindro de cobre representaría la vagina de Venus y la varilla de hierro el pene de Marte. Sin embargo, ninguna de estas explicaciones alternativas presenta pruebas definitivas para decantarse a su favor, aunque hay que destacar que en Ctesifonte sí se encontraron restos de papiro en unas jarras semejantes, pero en las que faltaba la varilla de hierro.

¿Realmente es impensable que estos objetos puedan ser pilas eléctricas? De ninguna manera, sin embargo es necesario realizar algunas acotaciones previas sobre qué uso pudieron tener. El voltaje obtenido es muy pequeño para suponer un empleo tecnológico avanzado. Lo sentimos por los que piensan que pudieron mover motores o encender bombillas; pero los partos no tenían unos ni otras ni, en el supuesto de que los hubieran poseído, estas pilas servirían como fuente de alimentación. La única utilización tecnológica que se ha propuesto seriamente es que pudieron servir para dorar objetos. (4)
Sin embargo, Gerhard Eggert (5) pone en duda también este posible uso. El bajo voltaje producido por estas pilas haría necesario un periodo de tiempo excesivamente largo para producir un efecto visible.

En este estado de la discusión vemos que el problema es más el uso que pudo tener que el objeto en sí. No debemos pensar en los pueblos antiguos como un montón de idiotas incapaces de crear nada por sí mismos salvo que tuvieran la inspiración de los atlantes o los extraterrestres. Por el contrario sabemos que tanto los griegos como los romanos tenían algún conocimiento sobre la electricidad. Esta afirmación puede resultar sorprendente, pero es contrastable en la literatura de la época. Precisamente en este conocimiento se basa Paul T. Keyser (6) para proponer su uso como analgésico. En la obra Composiciones de Scribonius Largus se cita como remedio para los dolores la introducción del miembro correspondiente en una vasija que contenga un pez torpedo vivo (el pez torpedo es un pez que produce descargas eléctricas). Por Claudio Eliano en su obra Historia de los Animales sabemos que los romanos habían desarrollado incluso aislantes para evitar las descargas de los peces torpedo “Si alguien con la mano untada de gomorresina de silfio coge al torpedo, elude el dolor que produce.” (V 37) (7)

Sea cual sea la explicación, mágica o tecnológica de cualquier tipo (y no encontramos pruebas para decantarnos por una de ellas) está claro que este objeto no supone ninguna revolución en el conocimiento de la época. Todo lo más, sería una prueba de que los avances tecnológicos que se producen en un momento en que las condiciones económicas, sociales o políticas no permiten su desarrollo están condenados al fracaso.

Para más información:

.- Randi, James: “Fraudes Paranormales” Colección Eleusis. Tikal Ediciones. Madrid 1.994
.- Hernández, Antonio: “Las “bombillas” de Dendera. - “Harsumtus-Lux”” En http://teleline.terra.es/personal/orfaios/velo-01.html
.- Broch, Henri: “Au coeur de l´extra-ordinaire” Colección Zététique. L´ Horizon Chimérique. Bordeaux 1.994
.- Köning, W: “Ein galvanisches Element aus der Partherzeist?” Forschungen und Fortschritte. 14-1. 1.938
.- Eggert, Gerhard: “The Enigmatic “Battery of Baghdad”” Skeptical Inquirer. May/June 1.996
.- Keyser, Paul T.: “The purpose of the parthian galvanic cells: A first-century A.D. electric battery used for analgesia” Journal of Near Eastern Studies 52-2. Chicago 1.993
.- Eliano, Claudio: “Historia de los animales” Traducción de José María Díaz-Regañón López. Los clásicos de Grecia y Roma. Planeta DeAgostini. Madrid 1.996

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¿Qué Técnica Utilizaron En La Gran Pirámide?

 

ecía el historiador griego Herodoto en el segundo libro de sus Historias -muy posiblemente porque alguien se lo dio a entender- que el faraón Keops obligó a sus súbditos a acarrear enormes piedras desde las canteras de Arabia, que debieron ser trasladadas en embarcaciones por el río Nilo. ¿Poseían los egipcios naves tan enormes, capaces de desplazar un mínimo de cinco toneladas? Añadía el griego que eran cien mil los esclavos ocupados en la construcción, mal alimentados, relevándose cada tres meses o dejando los huesos en la arena.

 

¿Fueron Veinte Años De Esfuerzos?

 

Este complicado sistema de grúas, tan endebles como difíciles de manejar, ¿fue el utilizado por los antiguos egipcios para elevar los bloques que formarían los pisos? 

Los bloques, informaron los sacerdotes a Herodoto, eran subidos por medio de rampas y cuerdas a los diversos pisos, reduciéndose en cada ocasión el número de bloques pero aumentando al mismo tiempo la altura y creciendo, en consecuencia, la dificultad para izar las piedras y acomodarlas en su sitio. Añadieron que costó la obra el equivalente de cuarenta toneladas de plata, pero en ningún momento se refiere el griego en su libro a problemas tan serios como la aglomeración de los obreros, a su alimentación, a las máquinas utilizadas.

¿Sabían los sacerdotes lo que decían o inventaron todo acerca de la pirámide, puesto que era tan antigua que se había perdido el recuerdo de los hombres que la levantaron? ¿Sucedió acaso que las primeras pirámides fueron construidas con una maquinaria perfecta y que las siguientes resultasen más modestas, porque no se contaba ya con los aparatos del principio? ¿Se dieron cuenta los faraones de las siguientes generaciones que no podrían realizar jamás una obra tan impresionante y que, por esta razón, se conformaron con equivalentes de menor tamaño, como eran los obeliscos?

Un noruego aficionado a la egiptología, cuyo nombre era Olaf Tellefsen, declaró en 1971 que había descubierto el secreto egipcio para construir la pirámide. Declaró que no utilizaron rampas para subir los bloques, porque tendrían unos dos kilómetros de longitud, como mínimo. Todo lo hicieron por medio de palancas. ¿Acertó el noruego?

En el antiguo Egipto, la población no podía superar los cien millones de habitantes y, según afirman los arqueólogos, no poseían una técnica avanzada, puesto que no han llegado vestigios hasta nuestros días. ¿Cómo hicieron entonces? ¿Poseían los sacerdotes un tipo muy especial de técnica, basada en los ultrasonidos, los poderes paranormales y la antigravedad, dejada acaso en herencia por sus maestros y que terminó por perderse?

 

¿Quién Dijo Que Las Piedras No Pueden Volar?

Maqueta que representa a obreros nivelando un bloque de piedra. ¿Cómo eran capaces de transportar tal número de bloques de piedra? ¿Acaso utilizaron medios desconocidos por nosotros como la levitación, para transportarlos por el aire?

Un científico contemporáneo, el francés Jacques Weiss, decía que los bloques de piedra eran transportados por medio de la fuerza mental y que iban a encajar perfectamente uno sobre el otro, gracias en parte a la disposición de las caras, que eran ligeramente cóncavas o convexas, según los casos.

Una leyenda árabe dice que los Hijos del Nilo transportaban las piedras de las pirámides sobre papiros cubiertos de signos mágicos. Los sacerdotes las movían a su antojo, mediante un esfuerzo de su voluntad. Es decir, que practicaban eso que los parapsicólogos llaman ahora psicokinesis, y también telekinesis. Y de igual manera que levantaban los objetos sin que mediara contacto físico, también ellos sabían elevarse en el aire. Es decir, que levitaban, igual que harían tantos santos católicos en sus momentos de éxtasis místico, los ascetas de la India y algún que otro médium del siglo pasado.

Los sacerdotes egipcios ayudaban a los arquitectos por medio de unas flautas, cuyo sonido inaudible para el oído humano era capaz de mover las piedras. Parece absurdo, a simple vista, que un simple sonido pueda desplazar objetos. Sin embargo, nadie se sorprende al ver que las ondas sonoras emitidas por un jet alcancen a cambiar de lugar los objetos de una casa vecina.

Pero, de ser cierto cuanto se dijo acerca de los sonidos capaces de mover las piedras y de la levitación de las piedras por personas debidamente entrenadas, queda pendiente de contestar una sencilla pregunta: ¿de qué medios se valían los constructores para dar a los bloques de piedra la forma exacta requerida para que encajasen perfectamente, sin dejar rendijas?

 

¿Existe Una Pasta Para Ablandar Las Piedras?

Coronel Percy H. Fawcett. Este aventurero pudo presenciar cómo mediante un líquido, elaborado por los indígenas peruanos, la piedra se ablandaba como si fuera barro, recobrando unos instantes más tardes su dureza habitual. ¿Pudo ser ésta la técnica utilizada por los egipcios para crear los bloques de piedra en sus construcciones?

El ser humano es tan vanidoso, tan seguro de su superioridad -en especial los científicos apegados al dogma- que se niega a creer en todo lo que vaya en contra de lo que aprendió en los libros o en la universidad. Está convencido de que nada existe en el mundo fuera de lo que conoce y que todo fue inventado ya.

Pero hace unos años, un investigador norteamericano declaró que al hombre le hace falta mucho por aprender, siquiera en ciertos terrenos. Y aportó pruebas al respecto. Decía Hyatt Verrill que en la Gran Pirámide, al igual que en las construcciones, incaicas y preincaicas, se utilizó una técnica desconocida por los actuales arquitectos e ingenieros civiles: trabajaban los obreros la piedra no con el cincel, sino con una pasta obtenida a partir de cierta planta sólo conocida por los indios, que ablanda la piedra y la vuelve maleable durante un corto tiempo.

Este mismo descubrimiento había sido realizado por el coronel P.H. Fawcett, quien antes de desaparecer misteriosamente en 1925 en las selvas brasileñas presenció algo increíble a corta distancia de los montes peruanos. Cerca del cerro de Paseo, un geólogo norteamericano había hallado un recipiente herméticamente cerrado, con forma de cabeza humana. En el Perú antiguo utilizaban la huaca para conservar líquidos, granos y oro en polvo.

El geólogo pidió a un obrero indígena que abriese el recipiente, para conocer su contenido. El hombre no sólo se negó a obedecer, sino que arrebató la huaca de manos del hombre blanco y la estrelló contra el suelo y huyó a toda prisa. Al inclinarse para recoger los fragmentos de la huaca vio con gran asombro que la piedra sobre la cual se derramó el líquido se ablandaba como si fuera de barro. Unos minutos más tarde recobraba su dureza habitual.

Así se expresó el explorador Fawcett y en apoyo de sus palabras están las piedras que se conservan en el Museo de Cochabamba, Bolivia, en las cuales hay impresas unas manos. Un sacerdote peruano, el padre Jorge Lira, informaría por su parte en junio de 1967 que los incas conocían el secreto de una planta cuyo jugo ablandaba las piedras más duras.

¿Fue utilizando una planta semejante a la peruana que los constructores de la Gran Pirámide acomodaron los bloques para lograr un perfecto ensamblaje? Y de ser así, ¿quedaría demostrado que los incas aprendieron el secreto de los egipcios, o se trata de una pura coincidencia?

 

Otro Problema: La Iluminación Interior De La Pirámide

Existen relieves en las construcciones egipcias, que parecen representar bombillas. ¿Acaso los egipcios conocían la electricidad, utilizándola para poder iluminarse dentro de los pasillos de la pirámides?

¿Cómo hicieron los constructores de la Gran Pirámide para iluminarse en el interior y evitar que cayeran todos de bruces? ¿Utilizaban antorchas, como hacían en la Edad Media para caminar de noche por los patios y los corredores?. Imposible pensar en las antorchas, en las velas o en objetos que dan luz y despiden humo, por esta sencilla razón: no se ha encontrado hollín en los muros interiores de la Gran Pirámide, así que otro debió ser el sistema de iluminación.

¿Lograban los egipcios, captar la luz solar por medio de un ingenioso sistema de espejos colocados a lo largo de los corredores, que reflejarían los rayos solares hasta el fondo? Imposible, porque los rayos pierden brillantez al reflejarse y no tardan en perder intensidad.

Entonces, si los constructores de la Gran Pirámide no utilizaron antorchas, velas o espejos, ¿cuál fue la técnica utilizada para iluminar a los obreros? Nada menos que la electricidad, que era conocida por ellos, como verá el lector al instante.

Al italiano Alejandro Volta se le atribuye la invención de la primera pila eléctrica, hacia el año 1800, pero este genial científico llego a la cita de los inventos con considerable retraso, puesto que los antiguos ya sabían utilizar la pila con éxito.

Vemos cómo se puede apreciar en estos bajorrelieves del Templo de Dendera a personas sosteniendo unos artilugios que parecen bombillas de las cuales sobresalen unos cables

En 1938, un ingeniero alemán llamado Wilhelm König realizaba obras en el alcantarillado de Bagdad cuando descubrió unos extraños recipientes en Kujut Rabua, suburbio septentrional de esta población que fue capital del Califato. Se trataba de unos objetos que pertenecieron a la dinastía de los Sasánidas -reyes que gobernaron el país durante los siglos III al VII de nuestra era- y fueron catalogados como “objetos de culto” al ser trasladados al museo de la ciudad.

 

¿Conocieron Los Antiguos Los Poderes De La Electricidad?

Una de las piezas más impresionantes y que constituye una prueba clarísima del elevado nivel de la tecnología de algunos pueblos antiguos es la llamada «Pila de Bagdad». Fue construida durante la ocupación de Iraq por parte de los partos, entre el año 250a.C. y 224 d.J.

Los recipientes eran de barro, de unos quince centímetros de altura, y contenían un cilindro de cobre tapado en su parte inferior. Dentro del cilindro vio König una varilla de hierro. Aquello podía ser cualquier cosa menos objeto de culto. Investigó en el interior del recipiente y halló vestigios de ácido, que había corroído al metal. ¿Tenía delante a una pila eléctrica, utilizada hacía catorce siglos por lo menos?

Vino el paréntesis de la II Guerra Mundial y años más tarde el científico Willy Ley construyó un duplicado del recipiente en el laboratorio de alto voltaje de la General Electric. Su colaborador Willard Ley introdujo sulfato de cobre en el recipiente, ácido acético o cítrico, conocidos en la antigüedad, y la pila comenzó a trabajar.

Se descubrió a continuación que aquellas pilas de Bagdad eran nuevas si las comparaban con otras halladas por el mismo rumbo, que remontaban al siglo X antes de Cristo. Cuatro recipientes de barro con cilindros de cobre aparecieron cerca de Tell Olar, por el rumbo de Bagdad. Y diez más en Ktesifon, hallados por el profesor E. Kuhnel, del Museo del Estado de Berlín. En la biblioteca Prince, en Uijjain, India, se conserva un documento conocido como Agastya Samshita, que data del siglo X a.C. Contiene la descripción de una batería eléctrica, así como de un aparato para dividir el agua en sus dos elementos: oxígeno e hidrógeno.

No existen pruebas de que los antiguos utilizasen la electricidad producida por estas pilas para iluminarse, pero sí las hay en cuanto a su aplicación para dar baños electrolíticos a ciertas piezas. El arqueólogo francés Augusto Mariette halló a mediados del siglo XIX objetos recubiertos con una delgadísima capa de oro, en la región de Gizeh. Pero jamás se encontraron los aparatos que sirvieron para dar estos baños. El secreto de la electricidad fue muy bien guardado, pero hay veladas alusiones a lámparas y aparatos utilizados en aquellos tiempos.

¿Qué clase de energía utilizaba la lámpara mencionada por Pausanias, quien vivió en el siglo II de nuestra era, la cual ardía en el templo de Minerva sin extinguirse? San Agustín decía que en un templo egipcio dedicado a la diosa Isis vio una lámpara que ni el viento podía apagar. En su Historia de la Magia, Elifas Levi mencionaba a un rabino francés llamado Jequiel, quien vivió en la corte de Luis IX, en el siglo XIII. Este hombre utilizaba una lámpara que no quemaba aceite y que colocaba en la puerta de su casa para ahuyentar a los ladrones. Recibían éstos una descarga si querían forzar la puerta. Jamás reveló el rabino a nadie la clase de energía utilizada en la lámpara, que recordaba a la que menciona el Antiguo Testamento en el capítulo dedicado al Arca de la Alianza.

Si desea el lector más ejemplos de iluminación eléctrica utilizada en la antigüedad, sepa que en la ciudad de Tashkent, capital de la República Soviética de Uzbekistán, fueron halladas recientemente unas ánforas selladas, en cuyo interior había una gota de mercurio. Se dijo que eran fuentes de energía luminosa, basadas en el principio físico siguiente: si se agita mercurio colocado en el interior de un recipiente de cristal se obtienen oscilaciones eléctricas de baja frecuencia, suficientes para encender un tubo de neón. Pero estas oscilaciones no puede lograrlas la ciencia actual en un recipiente de barro. ¿Acaso conocían los antiguos habitantes de Tashkent secretos que nosotros ignoramos?

Los historiadores romanos Tito Livio y Dionisio de Halicarnaso atribuían a Numa Pompilio, segundo rey legendario de Roma, gran sabio del siglo VII antes de Cristo, el poder de desencadenar el fuego de Júpiter. Es decir, que sabía producir descargas eléctricas que causaban pavor entre sus enemigos. ¿Lo aprendió por sí solo o alguien se lo enseñó?

Hacia el año de 1601, un viajero español llamado Bartolomé Centenera viajaba por la región de los Siete Lagos, cerca de donde nace el río Paraguay, cuando se encontró en las ruinas del gran Moxo. Fue allí donde encontró algo sorprendente: una lámpara que daba luz sin interrumpirse y cuya forma era de columna terminada en esfera. La luz que despedía era clara y agradable, y no daba calor. El viajero se negaría a decir en qué lugar preciso halló la lámpara. Por esta razón, sus contemporáneos lo tildaron de embustero.

Pero, regresando a la Gran Pirámide y a las maravillas que la rodean, surge al instante una pregunta, una vez impuestos de los hechos asombrosos que se han contado en torno a este edificio: ¿quién fue el faraón que mandó construir la pirámide de Keops y qué genial constructor lo ayudó en la empresa?

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Thursday, March 29, 2007

Antigua pila eléctrica en Babilonia

Babilonia era la capital del imperio Babilónico en la zona de Mesopotamia, a orillas del río Éufrates, ubicada a 80 km de la actual Bagdad, en Irak. Fue establecida como capital en el 1750 antes de Cristo y reconstruida con todo esplendor por el rey Nabucodonosor II después de su destrucción en 689 antes de Cristo por los Asirios. En Babilonia es donde estaban los Jardines Colgantes que fueron considerados una de las siete maravillas del mundo.

En 1938 el doctor Wilhelm, un arqueólogo austríaco, al revisar material almacenado en el Museo de Bagdad halló un objeto que podría alterar drásticamente los conceptos aceptados sobre el conocimiento antiguo.

Era un recipiente de unos quince centímetros de alto de cerámica amarilla, fechado en unos dos milenios atrás, que contenía un cilindro hecho de una hoja de cobre de doce por casi cuatro centímetros. La costura del cilindro estaba soldada por una mezcla de estaño 60/40 similar a la que se usa hoy en día para soldar. El fondo del cilindro estaba terminado con un disco de cobre con los bordes doblados en forma de tapa y sellado con un material bituminoso como el asfalto. Otra capa de asfalto sellaba la parte superior, sosteniendo una varilla de hierro suspendida en el centro del cilindro de cobre. La varilla mostraba evidencias de haber sido corroída por un agente ácido.

El doctor Konig tenía conocimientos técnicos que le permitieron darse cuenta de inmediato de que se hallaba ante una antigua pila eléctrica.


La antigua pila hallada en el Museo de Bagdad, Irak, al igual que otras que fueron desenterradas en ese país, está fechada en la época de la ocupación Partiana, entre 248 antes de Cristo y 226 después de Cristo. En el Museo de Bagdad el doctor Konig encontró, además, vasos de cobre cubiertos con una fina capa de plata que fueron extraídos de excavaciones en sitios sumerios en el sur de Irak, fechados en por lo menos 2500 antes de Cristo. Haciendo una leve incisión en estos vasos se descubrió una delgada pátina azul que es característica de los trabajos plateados por electrólisis sobre una superficie de cobre. Parecería ser que los Partianos podrían haber heredado sus pilas de una de las más antiguas civilizaciones que se conoce.

Hace unos años se propuso que podrían haber utilizado uvas aplastadas como electrolito o quizá vinagre. Se probó una réplica de la pila de Bagdad con resultado positivo, obteniendo 0,87 V. Varias celdas en serie habrían dado suficiente potencial como para hacer el plateado electrolítico de pequeños objetos.

Hace unos años, Motorola publicitó un chip de microprocesador que tenía un consumo muy bajo mostrándolo en funcionamiento alimentado por dos alambres hundidos en un limón (los comercios de Argentina tenían muestras de este sistema y realmente funcionaba). Dos metales diferentes y un electrolito ácido es suficiente. En Internet se pueden encontrar instrucciones para hacer pilas eléctricas con tiras de metal sumergidas en una solución de sal en agua.

De otros estudios, surge que el uso de pilas similares podría haber sido normal en el antiguo Egipto, donde se han encontrado en diversos sitios varios objetos con signos de haber sido plateados eléctricamente. Hay varios hallazgos realizados en otras regiones que sugieren que el uso de electricidad podría haber tenido gran escala. (Respecto a este tema, prometo un próximo Zapping.) Uno de ellos es el cinto hallado en la tumba del general chino Chu (265-316 después de Cristo) que está hecho con una aleación de ochenta y cinco por ciento de aluminio, diez por ciento de cobre y cinco por ciento de manganeso. El único método viable de producción de aluminio a partir de la bauxita es un proceso electrolítico realizado después de que la alúmina (mineral compuesto que se extrae del suelo) se ha disuelto en criolita fundida. Este método se patentó en el siglo XIX. Para este proceso las pilas del tipo de Bagdad no serían suficientes, ya que se necesita una corriente bastante importante.


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Thursday, December 21, 2006

Mitos y Leyendas

Opars, objetos fuera de su tiempo.-

La palabra opars viene de las iniciales en inglés de una frase que viene a significar eso. Objetos encontrados donde no deberían estar, donde es imposible que estén. Pero están.

Primero hablaré de, o citaré, algunos de estos molestos objetos. Hay más, algunos tan conocidos como la máquina de Antiquitera. Después vendrá un pequeño relato a modo de especulación sobre su origen y otros sueños…

*Algunos están expuestos en museos. La mayoría no, crían polvo en sus almacenes. Como un juguete de madera, al menos podría ser eso, que cualquiera que lo vea sin dudar diría que es un avión. Sólo que se trata de un objeto del antiguo Egipto, conservado, en el almacén del museo del Cairo.

*La famosa pila de Bagdad, conservada hasta la guerra de Irak en el museo de dicha ciudad, es un pequeño generador eléctrico formado por un recipiente de barro y una varilla metálica. Su sorprendente uso lo descubrió un científico curioso, intrigado por la forma y características de ese objeto secular.

*El mapa de Piri Reis, perteneciente a un marino turco del siglo XV, anterior al descubrimiento de América y muy anterior al momento en que al fin se trazó el primer mapa, fiable, del continente. Y es que este mapa refleja la costa sudamericana ¡pero además parte de la Antártida! (y este último continente helado fue descubierto siglos después. Se conserva, como no, en el almacén del museo Topkapi de Estambul.

Y otros dos, en esta breve muestra, que tiene la peculiaridad de haber sido examinados científicamente de manera exhaustiva:

*Las calaveras de cristal. Ya que hay varias, pero sobre todo destaca una de ellas por ser más grande y estar articulada su mandíbula. Me refiero a las antiguas, claro está. Posteriormente se han tallado algunas más pero esas ya no son opars.

Las auténticas proceden de las culturas mayas y aztecas y se han encontrado generalmente en ruinas de dichas culturas. La mayor antes citada es llamada “Calavera del Destino” y está tallada en cristal puro de cuarzo, con los prismas de la base y las lentes pulidas de los ojos brillando intensamente. El cráneo, perfectamente pulido, tiene un alto grado de pureza (7 sobre 10 en la escala de Mohs). Esto quiere decir que sólo con la fundición del mineral y con un molde, el tallado con otras piedras de mayor dureza (por ejemplo el diamante) o un láser se puede obtener un resultado parecido. Y los mayas no tenían esa capacidad tecnológica.

La descubrió en 1924 el explorador inglés, de personalidad parecida al personaje de Indiana Jones, Mitchell Hedges en las ruinas mayas de Lubaantum, en Belice. Fue después de remover unas piedras que cubrían un altar. Para más asombro los descendientes de la familia entregaron la calavera a los laboratorios Hewlett Packard en 1970, y allí descubrieron que fue tallada en contra del eje natural del cristal. Esto ni siquiera se haría en la actualidad porque provocaría la rotura del cuarzo, ni siquiera sería posible utilizando tecnología láser.

Se ha especulado sobre su técnica de construcción, pero la única “posible” sería la de haber estado tallándola durante vidas enteras con fricción con arena, cosa que hubiera llevado unos 200 años.

Los expertos del British Museum la datan sobre el 1300 d. C., pero los indígenas que acompañaban a su descubridor afirmaban que tenía más de 3600 años de antigüedad.

A esta calavera se sumaron enseguida datos fabulosos. Por ejemplo y en testimonios del personal de mantenimiento del museo, a su alrededor se moverían objetos solos y a veces desprende olores extraños y perfumados. El caso es que la tenían miedo y consiguieron que por las noches estuviera tapada con un paño.

Existe respecto a ella una leyenda indígena. Habría 13 calaveras y cuando todas estuvieran redescubiertas y relacionadas, transmitirían a los humanos todo su conocimiento. Pero esto no sucedería hasta que los humanos hubieran alcanzado una integridad moral suficiente…

*Y el martillo de Texas.

Fue descubierto fosilizado en 1934, cerca de la localidad tejana de London. Estaba incrustado en la roca. La madera del mango fosilizada y la cabeza de hierro fundida con la roca. Esto significaba que el martillo era ¡anterior a la roca!.

Durante mucho tiempo el martillo crió polvo en un pequeño museo local, hasta que por fin a alguien se le ocurrió investigarlo y hacer un análisis detallado. El mango de madera petrificada significa que han tenido que pasar al menos 140 millones de años para ese proceso. Cuando los primeros homínidos no surgieron hasta hace 7 millones de años y hacer herramientas fue sólo hace dos millones. En cuanto a la cabeza de hierro es de una pureza casi total, algo que sólo puede lograrse con avanzadas técnicas metalúrgicas. Igual que el hecho, descubierto gracias a rayos x, de que durante su fabricación se había purificado y endurecido. Pero la roca en la que estaba fundida seguía teniendo ¡140 millones de años!. Y este último dato implica, además, que el objeto en cuestión estuvo sometido a una presión atmosférica distinta de la actual. Otra cosa que remite a épocas remotísimas.

*También están las huellas humanas. Huellas de zapatos en estratos de hace dos o tres millones de años, como las que se encontraron en Nevada en 1882, o otra huella en el desierto de Gobi a mediados del XIX, en un estrato fechado en unos 200 millones de antigüedad.

¿La historia de la Tierra es tal y como nos la han contado?. ¿Quién y cuándo vivió en ella?. ¿Recuerdos del futuro?, ¿otras humanidades, o viajeros del tiempo?… ¿Qué quedaría de nosotros bajo adversas y radicales circunstancias?. ¿Un trozo de cinta de video?. Seguro que los arqueólogos del futuro la clasificarían como objeto de culto, ya que provendría de una “civilización” que sólo dejó al desierto como único rastro de su existencia.

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Batería de Bagdad

 

la batería de Bagdad es el nombre dado a un artefacto fabricado alrededor del año 250 adC, encontrado, como lo indica su nombre, en la capital de Irak, en 1938.

Consiste en unos recipientes con forma de jarrón que contienen un cilindro de cobre en el cual se encuentra una varilla de hierro, lo que se asemeja a las primeras pilas elécricas modernas. De hecho, el primer análisis que se hizo a este objeto consistió en introducir en su interior un electrolito, lo que encendió la varilla. Este objeto se comportaba exactamente como una pila eléctrica, según consta en el informe oficial.

El ingeniero estadounidense Willard Gray se interesó a este artefacto y decidió crear una réplica. Para ponerla a prueba en circonstancias verosímiles, empleó como líquido alcalino el zumo de uva, bien conocido por los bagdadíes de la época. Lo vertió en el recipiente e introdujo una estatuílla de plata. Después de aplicar la corriente de su réplica a la batería de Bagdad durante dos horas, la estatuílla se volvió dorada. Esto demostró que la batería funcionaba, y que su probable uso era de restaurar objetos de plata.

Este artefacto no es del todo único, y se encontraron incluso pilas de mayor potencia en Bagdad, y hay evidencias que otras civilizaciones antiguas hayan conocido también las baterías.

Por desgracia, la batería de Bagdad, que se encontraba en el museo arqueológico de la ciudad, ha desaparecido bajo los escombros por causa de un bombardeo estadounidense durante la Invasión de Irak de 2003.

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DESCUBRIMIENTOS E HISTORIAS ASOMBROSAS

Durante el curso de una excavación en un lugar de Partia, el arqueólogo austríaco Wilhelm Koening realizó un descubrimiento sensacional.
Halló un objeto con forma de jarrón, considerando que el mismo era un tipo de batería. Los componentes estaban allí, el cilindro de cobre y una barra de hierro.
Algunos años atrás este objeto fue sometido a una prueba de funcionamiento en el Roemer and Pelizaeus Museum of Hildesheim, en Alemania.
El resultado fue que esta batería seguía siendo capaz de producir una corriente de un voltio y medio, demostrando que este artefacto hallado entre las ruinas de Chuyut Rabuah había sido utilizado como una batería galvánica.
Otros descubrimientos encontrados en Selenkia en el Tigris y en Ctesiphon, la antigua Capital de Partia, demostraron la utilización de estos fragmentos de cobre como componentes de artefactos similares.
Miles de años atrás esta civilización de Partia tenían conocimiento de esta tecnología que aún los historiadores no osan atribuirles, es decir se concluye que hace más de 4.000 años los antiguos moradores de la mesopotamia utilizaban pilas eléctricas.
Esto no nos debe sorprender, ya que encontramos referencias también en Roma y en Grecia antiguas, cuando se describen bombillas incandescentes de color rojizo, como lo que nos dice San Agustín que cuenta que no podían ser apagadas ni por el viento ni por la lluvia y también hay referencias en Antioquía donde una luz estuvo encendida más de 500 años.
Otro es el caso de la famosa luz que se mantenía siempre encendida en el templo de Numa Pompilio en Roma.
En el Templo de Minerva había una lámpara de oro que daba luz y que no era alimentada por ningún tipo de combustible.
En Hierapólis, Siria, la diosa Hera estaba tan iluminada que: “…el templo resplandecía como si hubiera estado iluminado con una miríada de cirios…”, nos dice el griego Luciano, cuyos sacerdotes le negaron descubrir su secreto.
En la obra “Edipo Egipcíaco” escrito por el padre jesuita Atasnasio Kirchner en el 1565 DC, describe parte de un documento hindú con los pasos para construír una batería eléctrica. Leemos: “…colocar una plancha de cobre bien limpia, una vasija de barro, cubrirlo con sulfato de cobre, y luego cubrirlo todo con serrín húmedo, para evitar la polarización. Después poner una capa de mercurio amalgamado con zinc encima del serrín húmedo. El contacto producirá una energía por el doble nombre de Mitra-Varuna. Se dice que una cadena de cien vasijas de este tipo proporciona una fuerza muy activa y eficaz…”.
También Plutarco observa en el Templo de Júpiter-Amón una “lampara perpetua” y así lo escribió en el Siglo I.
Allí los sacerdotes tampoco le revelaron la fuente de esta luz que brillaba desde hacía años, aunque sí le dijeron que no se apagaba ni por el viento ni por la lluvia.
Tengamos en cuenta que fue recién en 1820 cuando el danés Hans Christian Orsted reconoció que una corriente eléctrica causaba fenómenos magnéticos.
El inglés Michael Farady continuó con esta investigación y fue recién en 1871 de nuestra era cuando el americano Thomas A. Edison desarrolló la primera bombilla eléctrica.
En 1939 Koening como ya dijimos, encontró muy cerca de Bagdad, en Irak varias vasijas tubulares de barro con los cuellos recubiertos de asfalto conteniendo todas una varilla de hierro encajado en un cilindro de cobre.
Era sin duda una rareza y el propio Koening no tardó en darse cuenta que era una especie de pila eléctrica procedente de la antigua Babilonia.
En 1940 publicó su hallazgo en Austria causando asombro a toda la comunidad científica y público en general.
Terminada la Segunda Guerra Mundial un ingeniero norteamericano de la General Electric Company, llamado Willard Gray pensó ponerle fin a esta controversia comprobando físicamente el mismo.
Fabricó duplicados exactos de estas antiguas vasijas llenándolas con sulfato de cobre en reemplazo del desaparecido electrolito original que se había disuelto luego de más de dos mil años de antiguedad.
Gray verificó su funcionamiento comprobando que la misma media una potencia de un voltio y medio.

 

 

Esta confirmación demostró que también los babilonios conocían y utilizaban la electricidad, cuyo objetivo no sólo era de iluminar sino también galvanizar ciertos elementos como los centenares de objetos galvanizados cuya antigüedad data de miles de años atrás que se hallaron en la misma zona geográfica.
Estas vasijas fueron llevadas al Museo Nacional de Bagdad, en Irak exhibiéndose durante décadas hasta que lamentablemente producto de la guerra reciente mucho de estos elementos se perdieron, se robaron y/o se destruyeron durante los saqueos al Museo Nacional.
Como vemos no sólo los egipcios conocían y utilizaban la electricidad, sino también para otras civilizaciones no les era desconocida hace milenios este tipo de energía.

Fuentes de Investigación:

- Licht fur den Pharao (Luz para el Faraón), de Reinhard Habeck y Peter Krassa, Austria.
- Las Pilas de Bagdad, ¿Electricidad en la Antigua Babilonia?, de César Reyes, Buenos Aires, Argentina.
- El Proyecto Estelar en el Egipto Faraónico, de Guillermo D. Giménez, Necochea, Argentina.
- Investigaciones propias de Guillermo Daniel Giménez en Egipto.

Guillermo D. Giménez. E-mail: gdgneco@yahoo.com

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Aportaciones a Esquinamagica.com :

Tutankamon rey y Niño . Nefertiti la bella ha llegado Proyecto Estelar en el Egipto faraónico Akesha Reina de Egipto

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¿Electricidad en el Antiguo Egipto?

Los egipcios conocían y usaban la electricidad, así concluye su investigación el reconocido ufólogo argentino Guillermo Daniel Giménez.

 
         
 

Fragmento del trabajo de investigación en Egipto por Guillermo Daniel Giménez.

  Durante mis múltiples y continuos viajes por el mundo, habiendo recorrido miles de kilómetros por todo América, el Caribe, Europa y Africa, he hallado y reconocido gran cantidad de misterios que han llevado en mí a tomar actitudes de asombro y admiración ante tales hechos, como pinturas rupestres, edificaciones antiguas espectaculares, tradiciones e historias milenarias, entre muchas otras cosas más.

Sin duda alguna Egipto nos brinda un mundo de riquezas históricas y al mismo tiempo un mundo de enigmáticos misterios, muchos de los cuales hoy en día mantiene a toda la comunidad científica sumergida en desconcierto.

Un claro ejemplo es la perfección de la construcción de las Pirámides de Kheops, Kefrén y Micerinos en la región de Gizeh, pertenecientes a la Dinastía IV egipcia, y junto a la Esfinge, siendo el Guardián de las mismas.

Aquí se comprueba una perfecta conexión estelar con la Constelación de Orión que asombró al mundo su descubrimiento por parte del egiptólogo Ing. Robert Bauval con quien he mantenido comunicación y comparto su trabajo.

Pero hoy analizaré otro descubrimiento hallado sobre la pared de una cripta en el Templo de Hathor en Dendera, unos relieves que han llamado la atención por sus características a varios egiptólogos y científicos de todo el mundo llegando a conclusiones asombrosas.

Para ello debemos transladarnos a unos 70 kilómetros aproximadamente al Norte de Luxor, donde encontramos espectaculares bajorrelieves en el Templo de Hathor en Dendera, un lugar situado en la máxima soledad, rodeada de algunas palmeras sobre la superficie del desierto, debiéndose remontar su construcción quizá a la época predinástica.

El complejo está orientado hacia el Nilo que aquí fluye de Este a Oeste de modo que el Templo mira hacia el Norte, aunque para los egipcios simbólicamente represente el Este.

Algunas inscripciones indican que el edificio original fue construido por aquellos Reyes legendarios conocidos como “los discípulos de Horus”.

Fueron otros Faraones y bajo distintos reinados que se montaron nuevos edificios (modificando, demoliendo y edificando en algunos casos) sobre el mismo y alrededores. Es así que el Faraón Kheops ordenó construir un Templo sobre el mismo sitio, bajo el reinado de Pepi I el Templo fue reconstruído ya que el lugar era un sitio de suma importancia. También durante la Dinastía XI fue el lugar de una gran biblioteca de papiros. Se volvió a restaurar en tiempos del Faraón Tutmosis III, encontrando en las paredes los nombres de otros Faraones como Tutmosis IV, Ramsés II, Ramsés III.

Se volvió a reconstruir bajo Ptolomeo VIII, ampliándose por Ptolomeo X, XI y XII, Cleopatra VII, Julio César Cesarion y los emperadores Augusto y Tiberio. También se pueden leer en el edificio principal los nombres de Calígula, Nerón, Claudio, Domiciano, Nerva y Trajano.

 
         
 

Templo de Hathor, en Dendera, Egipto

Sabemos que en 1798 cuando las tropas de Napoleón llegaron a Dendera, el lugar estaba casi tapado totalmente por las arenas del lugar.

Cuenta la historia que una caja de municiones fue puesta por los militares sobre el techo del templo y ésta se deslizó por un tragaluz hacia el interior descubriendo allí las salas superiores del Templo, encontrando los soldados un gran monolito que medía 3,60 metros de largo por 2,40 metros de ancho, siendo su grosor de casi 1 metro. Esta roca llegaba a pesar los 16.000 kg., es decir casi 8 m3 de roca estando colgada del techo.

 
 
 
         
 

Pero para la historia oficial fue en 1799 la fecha del descubrimiento oficial por parte del General Louis Desaix y debido a las representaciones astronómicas se la conoció como el Zodíaco de Dendera.

Albert Slosman, Doctor en Matemáticas y en Informática y colaborador para la NASA en los proyectos espaciales del Pioneer sobre Júpiter y Saturno, indicó que todos los fundamentos de la Astronomía del antiguo Egipto partían de Dendera.

Por su parte Sir Norman Lockyer, el famoso astrónomo estudioso de los monumentos de Stonehenge sostenía que Dendera es mucho más antiguo y que se había construído en alineación con Sirio.

El Templo de Hathor continúa siendo un misterio, como tantos otros lugares y hechos sucedidos en Egipto.

 
         
 

Enigma en las imágenes del Templo de Hathor

Encontramos aquí en la estructura subterránea doce estrechos y largos pasadizos en tres niveles, uno debajo del otro, siendo los mismos de muy difícil acceso.

En la actualidad sólo se puede visitar uno de ellos.

Luego de sortear innumerables obstáculos se pueden ver espectaculares bajorrelieves de figuras humanas, sosteniendo o manipulando lo que parece alargadas ampollas, objetos cilíndricos similares a bombillas eléctricas, entre otras pinturas.

Esquema del Templo de Hathor

Siempre me intrigó como los antiguos egipcios que mantenían un excelente nivel de conocimientos en Arquitectura y en Astronomía, entre otras ciencias, realizaron espectaculares construcciones bajo tierra, o bien en el interior de Pirámides y Templos, trabajando en bajorrelieves, figuras y pinturas sobre paredes, columnas y techos y todo bajo qué tipo de iluminación.

 
 
         
 

Quienes hemos ingresado a las Pirámides y Templos sabemos luego de sortear innumerables pasadizos, algunos de ellos sumamente angostos y oscuros, nos preguntamos cómo iluminaban los mismos, para realizar tan perfectas manifestaciones pictóricas con formidables colores.

Hay quienes sostienen que éstas se hacían bajo antorchas de fuego, lámparas de aceite u otras, pero, el humo y hollín irradiante de las mismas ¿no mancharían tan perfectos bajorrelieves?.

No hay manifestaciones de ninguna naturaleza en numerosos Templos, ni en Pirámides, ni en pasadizos subterráneos, ni antecámaras, ni en ningún lado. ¿Cómo es posible esto?, si rastros de hollín deberían encontrarse en techos y paredes.

Podemos hallar sí en algunos casos algunas manchas pero esto quizá se debe a ulteriores ingresos de saqueadores y primeros exploradores.

Todo esto llamó la atención a numerosos investigadores entre los que se encuentran el austriaco Reinhard Habeck, dibujante profesional y escritor, autor de numerosos trabajos sobre los misterios del pasado, y el periodista y escritor Peter Krassa, fallecido en octubre de 2005, pionero en el campo de la hipótesis del antiguo astronauta.

Ambos autores desarrollaron un excelente trabajo investigativo al que llamaron “Lich fur den Pharao” que significa “Luz para el Faraón”.

Son ellos quienes se formularon la misma pregunta y ante tal enigma consultaron al egiptólogo austriaco Profesor Helmuth Satzinger del Museo de Historia del Arte de Viena, sobre las fuentes egipcias de iluminación y su respuesta fue: “ No conozco referencias sobre tales rastros tiznados. Pero recuerdo haber leído una vez un artículo en el que el autor conjeturó que ellos pudieron haber sido capaces de fabricar antorchas sin humo en aquella época ”. Aunque más adelante el mismo Profesor admitió que nadie había intentado producir y usar antorchas sin humo.

Otra de las hipótesis es que los egipcios utilizaron espejos ubicados en tramos estratégicos que reflejaban la luz del Sol en los oscuros pasadizos y cámaras. Aunque esto se eliminó al comprobarlo ya que la luz se disipaba siendo incapaz de alumbrar las criptas subterráneas.

¿Entonces?

Es así que los astroarqueólogos Habeck y Krassa decidieron viajar a Egipto e investigar directamente, ingresando en el antiguo Templo de Hathor luego de abonar las propinas obligadas a los cuidadores y gatear sobre estrechos y oscuros pasadizos alcanzando su objetivo, encontrando un ensanchamiento con un suelo de cerca 60 pies cuadrados de hermosos y coloridos bajorrelieves, únicos en el arte egipcio.

Estaban allí las imágenes enigmáticas, entre otras, que les recordaba a una “ bombilla eléctrica ”.

Describiéndola podemos decir que este bajorrelieve muestra a un egipcio sosteniendo a una ampolla alargada y se muestra algo similar a ondulantes serpientes, semejantes a “filamentos”.

Estas serpientes estaban en contacto con el cáliz de una “flor de loto” que a su vez se contactaba con un “cable” de cierta longitud, que a su vez provenía desde una “caja” rectangular que contenía obviamente un “generador” ó algún otra fuente de energía. Y sentado sobre esta “caja” hay una figura que representa a Shu, el Dios del aire según el profesor Satzinger.

¿Es ésta una referencia a la ionización aérea?, se preguntan los autores.

Conectado a esto manteniendo en alto la ampolla se muestra a “Djed-pilar” cuyos dos brazos están en contacto con la “serpiente”.

Este soporte es un enigma para los egiptólogos, hay muchísima controversia acerca del significado del mismo.

Pero lo que sí sabemos que el símbolo jeroglífico para “Djed” significa “estabilidad” y “energía” demostrando esto la llamativa semejanza con los actuales aisladores de corriente de alta tensión.

Otro de los motivos que intrigó a los autores de “Luz para el Faraón” fue el ser representado con uno o dos cuchillos en sus manos.

Thot en la mitología egipcia representa a la deidad pertinente, es el escriba de los dioses, el gran maestro de la magia y el medidor del tiempo.

Sin duda Thot fue tenido para iluminar la oscuridad con su propia luz.

La representación de las manos sosteniendo a los cuchillos puede ser una advertencia a todos de la riesgosa naturaleza de la corriente eléctrica.

 
         
 

Numerosas son las conjeturas pero, ¿qué es en realidad lo que muestra el bajorrelieve?

Fotografías en el interior del Templo de Hathor, en Dendera
© Copyright Reinhard Habeck – Peter Krassa

 
         
 

El Templo de Hathor en Dendera ofrece innumerables inscripciones y representaciones pictóricas en paredes y columnas realizadas sin duda alguna para impartir conocimiento.

Hoy en día de acuerdo a expresiones de egiptólogos egipcios, alemanes y austriacos, resulta imposible leer los textos jeroglíficos de Dendera.

Sin duda el Templo de Hathor fue escrito y desarrollado para impartir conocimientos comunicado en términos usados como los enfocados por los científicos modernos.

Es así que el Dr. John Harris, científico británico de la Universidad de Oxford, llegó a la conclusión luego de estudiar esta representación, que son las exactas descripciones de procedimientos técnicos como los que se aplican en la actualidad.

Otras conclusiones realizadas por el científico vienés Walter Gran, Ingeniero Eléctrico que fuera Director Técnico de una Central de Energía en Tailandia, consideró que los bajorrelieves de Dendera demuestran que se pueden interpretar conjuntamente desde puntos de vista técnicos y físicos, aseverando que nuevas investigaciones de todo el conjunto daría respuestas asombrosas.

Sin duda un gran desafío para la comunidad egiptológica y científica mundial.

Encontramos otras inscripciones diseminadas en Egipto, como en el Templo de Edfu donde pueden verse objetos similares a lámparas eléctricas.

Si consideramos que de acuerdo a estas imágenes que demostrarían que los antiguos egipcios de una época milenaria producían y utilizaban la energía eléctrica, ¿dónde se encuentra tal extraordinario objeto?.

Aún no tenemos este elemento que quizá fue robado por saqueadores de diferentes épocas, o fuera destruido en tiempos lejanos o también quizá aún no fue descubierto como tantos otros objetos, y duerme allí, bajo las arenas de Egipto en espera de salir a luz, cambiando de esta manera la historia de ciertas cosas y elementos que se creen ser símbolos religiosos y en realidad son otras de carácter técnico, cambiando así nuevamente la historia del Antiguo Egipto.

 
         
 

1 – Experto sacerdotal egipcio.

2 – Vapor ionizado o gas.

3 – Serpiente estilizada, interpretación pictórica de una descarga eléctrica.

4 – Flor de loto (¿un enchufe?) desde cuya extremidad se origina un arco voltaico. Este hecho es mostrado físicamente de manera correcta porque aquí el campo de energía eléctrica muestra la tensión más alta.

5 – Cable de conexión.

6 – Shu, Dios del Aire

7 – “Djed-pilar”; tiene la función de un aislador.

8 – Thot – Dios de la Ciencia, sosteniendo un par de cuchillos. ¿Una referencia al peligro que acecha en el aparato representado?.

9 - ¿Un simbolismo para la “tensión”?.

10 – Polaridad o tensión opuesta; la figura que denota el polo positivo.

11 – Caja que contiene el generador.

 

Ilustración del libro “Licht fur den Pharao”,
de Reinhard Habeck y Peter Krassa,
y texto explicativo
del mismo
© Reinhard Habeck

 
         
 

Otros descubrimientos e historias asombrosas

Durante el curso de una excavación en un lugar de Partia, el arqueólogo austriaco Wilhelm Koening realizó un descubrimiento sensacional.

Halló un objeto con forma de jarrón, considerando que el mismo era un tipo de batería. Los componentes estaban allí, el cilindro de cobre y una barra de hierro.

Algunos años atrás este objeto fue sometido a una prueba de funcionamiento en el Roemer and Pelizaeus Museum of Hildesheim, en Alemania.

El resultado fue que esta batería seguía siendo capaz de producir una corriente de un voltio y medio, demostrando que este artefacto hallado entre las ruinas de Chuyut Rabuah había sido utilizado como una batería galvánica.

Otros descubrimientos encontrados en Selenkia en el Tigris y en Ctesiphon, la antigua Capital de Partia, demostraron la utilización de estos fragmentos de cobre como componentes de artefactos similares.

Miles de años atrás esta civilización de Partia tenían conocimiento de esta tecnología que aún los historiadores no osan atribuirles, es decir se concluye que hace más de 4.000 años los antiguos moradores de la Mesopotamia utilizaban pilas eléctricas.

Esto no nos debe sorprender, ya que encontramos referencias también en Roma y en Grecia antiguas, cuando se describen bombillas incandescentes de color rojizo, como lo que nos dice San Agustín que cuenta que no podían ser apagadas ni por el viento ni por la lluvia y también hay referencias en Antioquía donde una luz estuvo encendida más de 500 años.

Otro es el caso de la famosa luz que se mantenía siempre encendida en el templo de Numa Pompilio en Roma.

En el Templo de Minerva había una lámpara de oro que daba luz y que no era alimentada por ningún tipo de combustible.

En Hierapólis, Siria, la diosa Hera estaba tan iluminada que: “…el templo resplandecía como si hubiera estado iluminado con una miríada de cirios.. .”, nos dice el griego Luciano, cuyos sacerdotes le negaron descubrir su secreto.

En la obra “Edipo Egipcíaco” escrito por el padre jesuita Atasnasio Kirchner en el 1565 DC, describe parte de un documento hindú con los pasos para construir una batería eléctrica. Leemos: “…colocar una plancha de cobre bien limpia, una vasija de barro, cubrirlo con sulfato de cobre, y luego cubrirlo todo con aserrín húmedo, para evitar la polarización. Después poner una capa de mercurio amalgamado con zinc encima del aserrín húmedo. El contacto producirá una energía por el doble nombre de Mitra-Varuna. Se dice que una cadena de cien vasijas de este tipo proporciona una fuerza muy activa y eficaz …”.

También Plutarco observa en el Templo de Júpiter-Amón una “lámpara perpetua ” y así lo escribió en el Siglo I.

Allí los sacerdotes tampoco le revelaron la fuente de esta luz que brillaba desde hacía años, aunque sí le dijeron que no se apagaba ni por el viento ni por la lluvia.

Tengamos en cuenta que fue recién en 1820 cuando el danés Hans Christian Orsted reconoció que una corriente eléctrica causaba fenómenos magnéticos.

El inglés Michael Farady continuó con esta investigación y fue recién en 1871 de nuestra era cuando el americano Thomas A. Edison desarrolló la primera bombilla eléctrica.

 
         
 

En 1939 Koening como ya dijimos, encontró muy cerca de Bagdad, en Irak varias vasijas tubulares de barro con los cuellos recubiertos de asfalto conteniendo todas una varilla de hierro encajado en un cilindro de cobre.

Era sin duda una rareza y el propio Koening no tardó en darse cuenta que era una especie de pila eléctrica procedente de la antigua Babilonia.

En 1940 publicó su hallazgo en Austria causando asombro a toda la comunidad científica y público en general.

Terminada la Segunda Guerra Mundial un ingeniero norteamericano de la General Electric Company, llamado Willard Gray pensó ponerle fin a esta controversia comprobando físicamente el mismo.

Fabricó duplicados exactos de estas antiguas vasijas llenándolas con sulfato de cobre en reemplazo del desaparecido electrolito original que se había disuelto luego de más de dos mil años de antigüedad.

Gray verificó su funcionamiento comprobando que la misma media una potencia de un voltio y medio.

 
La famosa Pila de Bagdad, hallada en 1939
por el arqueólogo alemán Wilhelm Koening mientras
realizaba excavaciones en la región
de la antigua Babilonia
© César Reyes, 2005
 
         
 

Esta confirmación demostró que también los babilonios conocían y utilizaban la electricidad, cuyo objetivo no sólo era de iluminar sino también galvanizar ciertos elementos como los centenares de objetos galvanizados cuya antigüedad data de miles de años atrás que se hallaron en la misma zona geográfica.

Estas vasijas fueron llevadas al Museo Nacional de Bagdad, en Irak exhibiéndose durante décadas hasta que lamentablemente producto de la guerra reciente mucho de estos elementos se perdieron, se robaron y/o se destruyeron durante los saqueos al Museo Nacional.

Como vemos no sólo los egipcios conocían y utilizaban la electricidad, sino también para otras civilizaciones no les era desconocida hace milenios este tipo de energía.

Fuentes de Investigación:

•  Licht fur den Pharao (Luz para el Faraón), de Reinhard Habeck y Peter Krassa, Austria.

•  Las Pilas de Bagdad, ¿Electricidad en la Antigua Babilonia?, de César Reyes, Buenos Aires, Argentina.

•  El Proyecto Estelar en el Egipto Faraónico, de Guillermo D. Giménez, Necochea, Argentina.

•  Investigaciones propias de Guillermo Daniel Giménez en Egipto.

Comentario de Ana Luisa Cid:

Guillermo Daniel Giménez es un reconocido ufólogo argentino que ha realizado numerosos viajes para documentar sus pesquisas.

Recientemente visitó Egipto, investigando y explorando los misterios de esa antigua civilización y sus trabajos acerca de la enigmática zona han sido publicados en numerosos medios gráficos (diarios, boletines, revistas) así como en varias páginas web traducidos en diversos idiomas.

Agradezco a mi buen amigo Guillermo Daniel el compartir con el público de Ovnis.tv sus interesantes investigaciones, que en verdad representan una valiosa fuente de consulta.

 
         
 

Nota de Profra. Ana Luisa Cid

http://www.analuisacid.com/

Fuente:

Guillermo Daniel Giménez, Necochea, Provincia de Buenos Aires, Argentina.

mailto:gdgneco@yahoo.com

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Tecnología mesopotámica milenaria

tecnologiaWeb.JPGFoto: (1) Pila eléctrica en el Museo de Bagdad, Irak. (2) La lente en la mano de un miembro del Museo Británico. Detrás se aprecia el dedo medio aumentado y visible. (Foto cortesía: British Museum)

1.- Antigua pila eléctrica en Babilonia

Babilonia era la capital del imperio Babilónico en la zona de Mesopotamia, a orillas del río Éufrates, ubicada a 80 km de la actual Bagdad, en Irak. Fue establecida como capital en el 1750 antes de Cristo y reconstruida con todo esplendor por el rey Nabucodonosor II después de su destrucción en 689 antes de Cristo por los Asirios. En Babilonia es donde estaban los Jardines Colgantes que fueron considerados una de las siete maravillas del mundo.

En 1938 el doctor Wilhelm, un arqueólogo austríaco, al revisar material almacenado en el Museo de Bagdad halló un objeto que podría alterar drásticamente los conceptos aceptados sobre el conocimiento antiguo.

Era un recipiente de unos quince centímetros de alto de cerámica amarilla, fechado en unos dos milenios atrás, que contenía un cilindro hecho de una hoja de cobre de doce por casi cuatro centímetros. La costura del cilindro estaba soldada por una mezcla de estaño 60/40 similar a la que se usa hoy en día para soldar. El fondo del cilindro estaba terminado con un disco de cobre con los bordes doblados en forma de tapa y sellado con un material bituminoso como el asfalto. Otra capa de asfalto sellaba la parte superior, sosteniendo una varilla de hierro suspendida en el centro del cilindro de cobre. La varilla mostraba evidencias de haber sido corroída por un agente ácido.

El doctor Konig tenía conocimientos técnicos que le permitieron darse cuenta de inmediato de que se hallaba ante una antigua pila eléctrica.

La antigua pila hallada en el Museo de Bagdad, Irak, al igual que otras que fueron desenterradas en ese país, está fechada en la época de la ocupación Partiana, entre 248 antes de Cristo y 226 después de Cristo. En el Museo de Bagdad el doctor Konig encontró, además, vasos de cobre cubiertos con una fina capa de plata que fueron extraídos de excavaciones en sitios sumerios en el sur de Irak, fechados en por lo menos 2500 antes de Cristo. Haciendo una leve incisión en estos vasos se descubrió una delgada pátina azul que es característica de los trabajos plateados por electrólisis sobre una superficie de cobre. Parecería ser que los Partianos podrían haber heredado sus pilas de una de las más antiguas civilizaciones que se conoce.

Hace unos años se propuso que podrían haber utilizado uvas aplastadas como electrolito o quizá vinagre. Se probó una réplica de la pila de Bagdad con resultado positivo, obteniendo 0,87 V. Varias celdas en serie habrían dado suficiente potencial como para hacer el plateado electrolítico de pequeños objetos.

Hace unos años, Motorola publicitó un chip de microprocesador que tenía un consumo muy bajo mostrándolo en funcionamiento alimentado por dos alambres hundidos en un limón (los comercios de Argentina tenían muestras de este sistema y realmente funcionaba). Dos metales diferentes y un electrolito ácido es suficiente. En Internet se pueden encontrar instrucciones para hacer pilas eléctricas con tiras de metal sumergidas en una solución de sal en agua.

De otros estudios, surge que el uso de pilas similares podría haber sido normal en el antiguo Egipto, donde se han encontrado en diversos sitios varios objetos con signos de haber sido plateados eléctricamente. Hay varios hallazgos realizados en otras regiones que sugieren que el uso de electricidad podría haber tenido gran escala. (Respecto a este tema, prometo un próximo Zapping.) Uno de ellos es el cinto hallado en la tumba del general chino Chu (265-316 después de Cristo) que está hecho con una aleación de ochenta y cinco por ciento de aluminio, diez por ciento de cobre y cinco por ciento de manganeso. El único método viable de producción de aluminio a partir de la bauxita es un proceso electrolítico realizado después de que la alúmina (mineral compuesto que se extrae del suelo) se ha disuelto en criolita fundida. Este método se patentó en el siglo XIX. Para este proceso las pilas del tipo de Bagdad no serían suficientes, ya que se necesita una corriente bastante importante.

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¿QUÉ PUEDE HACER LA ELECTROQUÍMICA POR EL MEDIO AMBIENTE? V. García, J. González, E. Expósito, V. Montiel y A. Aldaz Departamento de Química-Física. Universidad de Alicante. aldaz@ua.es

Pudiera parecer que la Electroquímica es una ciencia de reciente aparición, dado que solo últimamente empieza a ser mencionada en periódicos y revistas de divulgación científica en relación con el desarrollo de tecnologías tan actuales como: nuevos sistemas de tracción de automóviles, procesos de síntesis química, métodos para eliminación de la contaminación etcétera. Sin embargo, y olvidándonos de la fecha oficial de nacimiento de la Electroquímica, que está fijada por las experiencias de Galvani y Volta a finales del siglo XVIII y principios del XIX.

Si dejamos volar la imaginación llegaríamos a las excavaciones realizadas por W.Konig en la primera mitad del siglo XX, en Khujut Rabuah, cerca de Bagdad. En ellas encontró unas vasijas, con un tubo de cobre central en cuyo interior había un cilindro de hierro y todo ello estaba unido con una mezcla asfáltica. Al lado de las vasijas se encontraban diferentes conjuntos cobre/hierro sin utilizar.

¿Pila del siglo V antes de Cristo?

Una explicación plausible dada por Konig fue que la vasija era en realidad una pila, y las piezas de cobre y hierro, electrodos de reserva, ya que si la vasija se llenaba con un ácido orgánico, tal como ac.acético (vinagre) o zumo de frutas cítricas, la vasija producía una cierta corriente. Si ello fuera cierto, el año 500 a.C. podría fijarse como el del nacimiento de la Electroquímica. Sin embargo, no está claro cual sería en aquellos tiempos la utilidad de tales pilas. Es posible que las finas láminas de oro que formaban parte de la joyería habitual de la época, y cuya fabricación los expertos encuentran difícil de explicar con la tecnología entonces existente, pudieran haber sido obtenidas por depósito electroquímico. Pudiera haber sido posible también, que estas pilas hubieran sido usadas en el tratamiento de desórdenes del sistema nervioso, ya que el efecto del “electroshock” dado con “ayuda” de rayas eléctricas era conocido en la época -el lector puede discutir esta aplicación imaginada indicando que para ello, el médico-hechicero debería haber sabido que varias pilas acopladas en serie permitían obtener los potenciales necesarios para el “electroshock”-. Es obvio que estas aplicaciones podrían haber ayudado a los magos caldeos a mantener o aumentar su poder como hechiceros en sus ceremonias mágicas.

Documento en PDF: http://www.cac.es/articulos/electroquimica.pdf

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Pila actual:

Las baterías más modernas tienen un sistema de funcionamiento parecido a las pilas antiguas. Lo mas interesante de todo es que la “electricidad moderna” fue descubierta por casualidad:

En el año 1786, en Bolonia, Italia, el profesor Luigi Galvani diseccionaba cuidadosamente una rana para demostrar a sus alumnos uno de sus últimos avances en el arte de la incisión. No se había puesto el Sol cuando fortuitamente un ayudante no demasiado atento al proceso produjo una chispa al apoyarse en una máquina electrostática. La punta del escalpelo de Galvani hizo de conductor y pasó al batracio que, ante el espanto de los presentes, comenzó a convulsionarse violentamente. El profesor, impresionado, intentó reproducir el experimento varias veces, poniendo en peligro su propia vida, consciente de que algo clave para el conocimiento humano acababa de acontecer en aquella habitación. Los estudiantes asistían al acto en completo silencio. “Cuando una de las personas tocó ligeramente los nervios de la rana con el bisturí -dijo el doctor en una carta oficial-, los músculos se contrajeron de nuevo impulsados por continuos calambres’. En la pequeña sala, concebida para una clase más de anatomía, se acababa de descubrir la “corriente eléctrica”. Galvani bautizó como “electricidad animal’. Se acababan de sentar las bases de la neurología y la neurofisiología. Y todo gracias a una rana muerta y a un misterioso golpe de azar.

Veinticuatro años más tarde, los mismos calambrazos los sufrió Allessandro Volta cuando experimentaba las teorías de Galvani. Un accidente en el que se derramó cierto líquido sobre planchas de metal le condujeron al descubrimiento increíble de la pila eléctrica. Todo ocurrió tras una sede de percances que, entrelazados en una misma jornada, le llevaron a la conclusión -aceptada posteriormente en todo el mundo- de que la génesis de la electricidad se producía tras la conexión de dos metales dispares a través de una solución electrolítica.

Galvanoplastía

Galvanización: Electrizar por medio de una pila o cubrir una pieza metálica de una capa de cinc por galvanización
para protegerle de la corrosión.

Galvanoplastía: Operación de cubrir un cuerpo sólido de capas metálicas mediante electrólisis.
Lo más probable es que los partos usaran la electricidad para la galvanoplastía.

En Khujut Rabu’a(Irak), al sudeste de Bagdad, se han encontrado restos de hace más de 2000 años de lo que parece ser una pila, que consiste de una varilla de hierro y una hoja de cobre cilíndrica, contenidas en una vasija cerámica que posiblemente se llenaba con jugo de frutas y, se cree, era utilizada para depositar metales.
Lo anterior se basa en que, aún en la actualidad, joyeros de Bagdad usan una técnica primitiva para depositar oro empleando Zn, cuyo origen y principio eléctrico se desconocen.

El arte de dorar figurillas databa ya de siglos antes de esta época. Puede que la batería se utilizara para producir voltaje entre la estatuilla de metal y un lingote de oro mientras se sumergía a ambos en un electrolito. El oro era transportado a través del líquido y se depositaba sobre la superficie de la figura en forma de fina capa.

Investigación: Intentos científicos de explicar las pilas de Bagdad.

Comencemos por el primer punto ¿existe este objeto? Sí. Fue encontrado durante unas excavaciones en Khuyut Rabbousa en 1.936. Consiste en un recipiente de cerámica de unos 15 cm de altura recubierto en su interior por asfalto. En su boca presentaba una barra de hierro alojada en el interior de un tubo cilíndrico de cobre. Ambos elementos estaban fijados por un tapón asfáltico.

Experimentos realizados empleando reconstrucciones de este artefacto han demostrado que basta añadir un electrolito como vinagre, zumo de uvas o agua de mar para que este objeto se transforme en una batería eléctrica.

Por ejemplo, Patrick Ferryn empleó vinagre y obtuvo un voltaje de 0,5 V. Henri Broch probó con agua de mar y obtuvo los mismos resultados. (3) Dicho sea de paso, este voltaje es demasiado débil para dar crédito a alguna de las explicaciones propuestas como el de esta pila sería en realidad un objeto moderno empleado en los telégrafos durante la segunda mitad del S. XIX (Mac Kechnie Jarvis, 1.960).

El segundo punto tampoco presenta graves problemas. Está datada en el S. I a.C. Vamos con el tercer punto, ¿existen otras explicaciones más coherentes? Paszthory (1989) propone una respuesta mágico-religiosa, estos objetos estarían destinados a contener oraciones o encantamientos escritos en material orgánico que habrían desaparecido con el tiempo. While Gebelein (1991) propone una explicación alquímica-sexual, basada en la mitología greco-latina. Representaría el coito entre Venus (cuyo metal correspondiente en alquimia es el cobre) y Marte (cuyo metal correspondiente es el hierro). El cilindro de cobre representaría la vagina de Venus y la varilla de hierro el pene de Marte.

Sin embargo, ninguna de estas explicaciones alternativas presenta pruebas definitivas para decantarse a su favor, aunque hay que destacar que en Ctesifonte sí se encontraron restos de papiro en unas jarras semejantes, pero en las que faltaba la varilla de hierro.

¿Realmente es impensable que estos objetos puedan ser pilas eléctricas? De ninguna manera, sin embargo es necesario realizar algunas acotaciones previas sobre qué uso pudieron tener. El voltaje obtenido es muy pequeño
para suponer un empleo tecnológico avanzado. Lo sentimos por los que piensan que pudieron mover motores o encender bombillas; pero los partos no tenían unos ni otras ni, en el supuesto de que los hubieran poseído,
estas pilas servirían como fuente de alimentación. La única utilización tecnológica que se ha propuesto seriamente es que pudieron servir para dorar objetos. (4) Sin embargo, Gerhard Eggert (5) pone en duda también este posible uso.

El bajo voltaje producido por estas pilas haría necesario un periodo de tiempo excesivamente largo para producir un efecto visible.

En este estado de la discusión vemos que el problema es más el uso que pudo tener que el objeto en sí. No debemos pensar en los pueblos antiguos como un montón de idiotas incapaces de crear nada por sí mismos salvo que tuvieran la inspiración de los atlantes o los extraterrestres. Por el contrario sabemos que tanto los griegos como los romanos tenían algún conocimiento sobre la electricidad. Esta afirmación puede resultar sorprendente, pero es contrastable en la literatura de la época. Precisamente en este conocimiento se basa Paul T. Keyser (6) para proponer su uso como analgésico.

En la obra Composiciones de Scribonius Largus se cita como remedio para los dolores la introducción del miembro correspondiente en una vasija que contenga un pez torpedo vivo (el pez torpedo es un pez que produce descargas eléctricas).

Por Claudio Eliano en su obra Historia de los Animales sabemos que los romanos habían desarrollado incluso aislantes para evitar las descargas de los peces torpedo “Si alguien con la mano untada de gomorresina de silfio coge al torpedo, elude el dolor que produce.” (V 37) (7) Sea cual sea la explicación, mágica o tecnológica de cualquier tipo (y no encontramos pruebas para decantarnos por una de ellas) está claro que este objeto no supone ninguna revolución en el conocimiento de la época. Todo lo más, sería una prueba de que los avances tecnológicos que se producen en un momento en que las condiciones económicas, sociales o políticas no permiten su desarrollo están condenados al fracaso.

Enlaces de interés:

http://digilander.libero.it/LuigiGarlaschelli/Altrepubblicazioni/baghdad.htm
http://redquimica.pquim.unam.mx/fisicoquimica/electroquimica/U1N1.htm

Para más información:

.- Randi, James: “Fraudes Paranormales” Colección Eleusis. Tikal
Ediciones. Madrid 1.994
.- Hernández, Antonio: “Las bombillas de Dendera. - “Harsumtus-Lux”
En http://teleline.terra.es/personal/orfaios/velo-01.html
.- Broch, Henri: “Au coeur de l´extra-ordinaire” Colección Zététique. L´
Horizon Chimérique. Bordeaux 1.994
.- Köning, W: “Ein galvanisches Element aus der Partherzeist?”
Forschungen und Fortschritte. 14-1. 1.938
.- Eggert, Gerhard: “The Enigmatic Battery of Baghdad” Skeptical
Inquirer. May/June 1.996
- Keyser, Paul T.: “The purpose of the parthian galvanic cells: A
first-century A.D. electric battery used for analgesia” Journal of Near
Eastern Studies 52-2. Chicago 1.993
.- Eliano, Claudio: “Historia de los animales” Traducción de José María
Díaz-Regañón López. Los clásicos de Grecia y Roma. Planeta DeAgostini.
Madrid 1.996

Otros indicios:

No nos debe sorprender este tipo de hallazgos. Existen numerosas referencias incluso en la antigua Roma o Grecia, que nos hablan de ciertas bombillas incandescentes de color rojizo, como de la que nos habla San Agustín, que no podía ser apagada ni por los vientos ni por la lluvia, y también otra en Antioquía que estuvo encendida mucho más de quinientos años. O en el Templo de Numa Pompilio en Roma, famoso porque en su cúpula brillaba siempre una luz encendida. Pausanias vio en el Templo de Minerva en el año 170 de nuestra era, una lámpara de oro que daba luz por un año sin que fuese alimentada por ningún combustible.

En el 1.565 d.C., el padre jesuita Atasnasio Kircher recogía en su obra “Edipo Egipcíaco”, trozos de un documento hindú con los pasos a seguir para la construcción de una batería eléctrica. Dice así este documento: “…colocar una plancha de cobre, bien limpia, una vasija de barro; cubrirla con sulfato de cobre, y luego cubrirlo todo con serrín húmedo, para evitar la polarización. Después poner una capa de mercurio amalgamado con zinc encima del serrín húmedo. El contacto producirá una energía por el doble nombre de Mitra-Varuna. Se dice que una cadena de cien vasijas de este tipo proporcionan una fuerza muy activa y eficaz…”.

El griego Luciano (120-180 a.C.) nos dejó la descripción de una bella alhaja en Hierápolis (Siria), que estaba engarzada en una cabeza de oro de la diosa Hera, de la cual “…emanaba una gran luz…”, tanto que…”…el templo resplandecía como si hubiese estado iluminado cor una miríada de cirios…”. Luciano no nos dejó revelada la explicación a este misterio, pues los sacerdotes se negaron a descubrirle el secreto.

Plutarco escribió en el Siglo I, sobre una “lámpara perpetua”, que él tuvo ocasión de ver en el Templo de Júpiter-Amón. En este caso los sacerdotes que custodiaban el templo tampoco le revelaron el misterioso funcionamiento de tan milagrosa luminaria, tan sólo le contaron que ésta ardía continuamente hacía muchos años y que ni el viento ni la lluvia habían podido apagarla.

Todos los indicios señalan a que en algún momento de la historia de la humanidad, la electricidad era usada y conocida por las castas sacerdotales, aunque su origen procediese de los dioses a quienes servían, y que según los propios sacerdotes, convivieron con los hombres en tiempos remotos dándoles entre otros conocimientos, el de la electricidad.

Egipto no fue una excepción, pero al igual que en el resto de los pueblos de la antigüedad, éste secreto y reservado conocimiento, se fue diluyendo progresivamente con el paso de los años y los avatares de la historia.

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2.- La Lente de Asurnasirpal

Gafas entre los asirios

Curiosamente, hacia el año 640 a.C, en Nínive, Asiria, se emplearon lentes talladas a partir de cristal de roca para hacer fuego y tal vez con un uso óptico. En el palacio de Asurnasirpal, un ejemplar de estas lentes, mide 3,5 X4 cm, tiene un grosor de 0,5 cm y una distancia focal de 11,25 cm. y se supone que fue utilizado por el rey, ya que estudiada por un óptico, comprobó que corrigen un cierto grado de astigmatismo.

*** Ancient Civilization of Baghdad: Optical Glass Lens from 2000 Years Ago

The previously documented relics retrieved from the ruins of a Parthian city located in a suburb of the modern city of Baghdad include an ancient battery dated to 250-224 BC [1]. This discovery was described in a book published by Pureinsight.org, Unraveling the Mask of Prehistoric Civilization - The Unknown Ages. But the city holds surprises greater than this – a more striking finding was reported recently.
At the same place where the ancient battery was found, a polished optical lens was unearthed. It is about the width of two fingers in diameter and it is highly transparent. Tests identify it as a polished lens. Due to the passage of time, parts associated with this lens were lost. Only the lens itself, slightly cracked, remains. This earliest lens known to date is now in the British Museum. [2]

In textbooks, we are told that the earliest optical lens polishing techniques appeared in 16th century Europe. However, this polished lens is an ancient relic 2200 years old.

The ancient people of Baghdad who made this lens had knowledge of glass shaping and polishing like that of today’s artists and scientists. They were able to melt glass materials, obtain desired shapes after processing, and polish the finished products to a high level of transparency. If they did not know how to burnish and polish glass, how could they have made such a lens? The writer Erich Von Daniken said, “I believe there was an unknown highly civilized society here in ancient times.”

1.- William R. Corliss, Ancient Man: A Handbook of Puzzling Artifacts, Sourcebook Project Pub, September 1977.
2.- Erich Von Daniken, Chariots of the Gods, Berkley Pub Group, August 1987.

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Antecedentes de cómo surgieron los primeros lentes

SIGLO XV ANTES DE J.C.

Los Egipcios conocieron el vidrio, utilizándolo en forma de esmaltes, desde la Prehistoria. En la necrópolis de Abydos se encontró un ladrillo esmaltado con el nombre del faraón Aha y numerosas piezas de vidrio en forma de ocho.

La tradición señala que Ramses II poseía un cetro de vidrio, gracias a los conocimientos que tenían sobre la fabricación de este material en Tebas y Menfis.

Ya en el primer milenio a.C., es uno de los principales productos de exportación de los mercaderes fenicios, siendo típicos los ungüentarios de vidrios de diversos colores.

ANTES DEL SIGLO X ANTES DE J.C.

Según Herodoto, los etíopes enterraban a sus muertos, embalsamados, en ataúdes de vidrio y escribe igualmente que la torre del templo de Melkart en Tiro estaba coronada con gran esmeralda, para algunos tal vez un vidrio de color.

En el instituto arqueológico de Mississipi, se encuentran monedas de mas de 2000 años de antigüedad, con microscópicas inscripciones, imposibles de hacer a simple vista , de lo que se deduce la existencia y uso de lentes de aumento, de hecho, son numerosas las lentes positivas encontradas que tienen gran antigüedad.

En Pompeya se hallo una lente de 5 cm de diámetro. En Knosos (Creta), Forsdyke (1927) encontró una caja con 6 lentes convexas, la mayor de 0.8 pulgadas de diámetro 20 cm y 10 aumentos.

En el museo arqueológico de Berlín hay una lente positiva de 7mm., de mayor espesor en el centro y una distancia focal de 6 pulgadas (152 cm.) En Nimrud ciudad creada por Asurbanipal, a orillas del Tigris (Asiria) se encontró una lente plano convexa de cristal de roca, de unas 40 dioptrías cuyo origen se remonto a 900 - 700 años antes de J.C. Procedente de mas de 3000 años antes de J. C., se han encontrado lentes plano convexas y biconvexas en la antigua Mesopotamia (descubiertas por el arqueólogo Beck en 1928).

En 1927 E. J. Forsdyke y J. Wooley, hallaron en Creta lentes biconvexas de una antigüedad entre 3000 y 1200 años antes de j. C. Estas lentes no fueron auxiliares de la visión sino que, con objetos sagrados, fueron utilizadas para encender el fuego de los sacrificios en antiguas religiones. Posteriormente, pasaron a ser usadas por el pueblo como un simple encendedor.

Las lentes positivas fueron usadas como lupas desde tiempos remotos, no puede admitirse de otro modo como fueron hechas las pequeñas y delicadas inscripciones encontradas en objetos hallados en tumbas.

Creta: antigüedad, 1600 años a.C. Lentes halladas por Forsdyke en 1927.

Troya: antigüedad, 1000 a. C. Lentes halladas por Schliemann (1822 - 1890)

SIGLO VI ANTES DE J. C.

Confucio (500 años antes de J. C.) Nos habla un zapatero que usaba “vidrios” en los ojos. Esta tan extraña historia, nos hace pensar en el uso de este material como gafas, más que con propósitos ornamentales o mágico medicinales.

Empedocles de Agrigento (500 - 430 años entes de J.C.) es partidario de la teoría de Platón. Menciona por primera vez el campo visual.

SIGLO V ANTES DE J. C.

Los Griegos, Romanos, Árabes, Hindúes y Chinos usaron las lentes positivas en medicina, como cauterios, en el tratamiento de las heridas.
Sócrates (470 - 399 antes de J.C.) habla de las post-imágenes y de los escotomas centrales, relacionándolos con las lesiones producidas al observar los eclipses de sol. Aristóteles.- (384 - 321) señala que la luz debe tener un origen más mecánico que material.

Aristóteles fue el primero en mencionar la vista corta y la vista larga y prescindió de la teoría de emanación. Euclides.- (300 años antes de J.C.) define el campo visual y el campo binocular.

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LAS PILAS DE BAGDAD: ¿ELECTRICIDAD EN LA ANTIGUA BABILONIA?

Tenían el aspecto de simples vasijas de barro; pero ponían en evidencia que la utilización de la electricidad no era desconocida hace milenios.                

 

 

 

CÉSAR REYES

Argentina

cesarreyes@antiguosastronautas.com  

     

 

Corría el año 1939 cuando el arqueólogo alemán Wilhelm König encontró muy cerca de Bagdad varias vasijas tubulares de barro con los cuellos recubiertos de asfalto, que contenían, sin excepción, una varilla de hierro encajada en un cilindro de cobre.

 

 

 

Eran sin duda una auténtica rareza. Y por lo tanto se trataba de ese tipo de cosas que lo ponen a uno en aprietos a la hora de buscarles el lugar en la rigurosamente ordenada estantería académica. ¡Ninguna etiqueta les cuadraba! Y desde luego, König no tardó en darse cuenta de ello. Con todo, a poco se le ocurrió una peregrina idea. Pensó que tales extraños objetos debían de ser en realidad una especie de pilas eléctricas

¿Pilas eléctricas procedentes de la antigua Babilonia?… ¡Cómo!

Por supuesto, el parecer de König – publicado el año siguiente en Austria, en un artículo donde se describía el hallazgo -, inmediatamente se le antojó  a la mayoría de sus colegas algo del todo extravagante. De hecho, conforme había quedado registrado en la historia de la ciencia de manera incontestable para todo el mundo, el inventor de la pila eléctrica había sido  el físico  italiano Alejandro Volta (1745-1827), quien, partiendo de las experiencias de su compatriota Galvani  sobre “electricidad animal”, introduce con eso, en consecuencia, el concepto, ya dinámico, de corriente eléctrica continua; el cual, por lo demás, es considerado el

descubrimiento más notable del siglo XVIII. Conque ponerlo en tela de juicio no era en principio poca cosa. Así pues, antes que sólo  una opinión temeraria, la de König parecía más bien  la baldía  idea de alguien que había perdido en el camino un tornillo  o dos…

Sin embargo, algunos años después, ya terminada la Segunda Guerra Mundial, un ingeniero norteamericano de la “General Electric Company”, Williard Gray, creyó, no sin razón, que la mejor manera de ponerle fin a la controversia era por la vía más sencilla de la comprobación empírica. Y puso manos a la obra. Así, fabricó un duplicado exacto de las antiguas vasijas, y a continuación lo llenó con sulfato de cobre, en remplazo del desconocido electrólito original que, claro está, se había disuelto sin dejar rastro al cabo de dos mil años. Acto seguido, Gray verificó su funcionamiento. ¡Y midió una potencia de un voltio y medio!

En rigor, eso demostraba sin la menor duda por lo menos dos cosas; la primera: que, efectivamente, los babilonios conocían y de hecho habían utilizado la electricidad (después, el descubrimiento de milenarios objetos galvanizados, extraídos en la misma zona geográfica, permitieron conjeturar que la finalidad de tales pilas eléctricas era la galvanización; cuya aplicación, según la historia oficial, no fue introducida hasta comienzos del siglo XIX); y la segunda: que los “tornillos” de König siempre habían estado en su sitio, sin aflojarse siquiera…

De modo que, al final, las vasijas en cuestión fueron a parar a las vitrinas del Museo Nacional de Irak, en la ciudad de Bagdad, para ser exhibidas al público con todo mérito. Y ahí permanecieron durante décadas. Hasta que, no hace mucho, se produjo el saqueo que dejó al mundo boquiabierto, cuando todavía en medio de ”la niebla de la guerra” apenas unas decenas de personas un día, y cientos al siguiente, irrumpieron en el museo como una horda, llevándose a manos llenas todo lo que pudieron y haciendo añicos lo que no… mientras las tropas americanas y británicas miraban de reojo y con los brazos cruzados al igual que simples turistas curiosos.

EL AUTOR estudió abogacía en la Universidad de Buenos Aires (Argentina). Es periodista versado en ciencia y fue coordinador documental de la revista Cuarta Dimensión, jefe de redacción de otras publicaciones especializadas y actualmente es el editor de antiguosastronautas.com. Desde 1980 ha publicado gran número de artículos referidos a la hipótesis de las paleovisitas extraterrestres.

© César Reyes, 2005 – Todos los derechos reservados.

La reproducción es permitida citando:

© César Reyes, 2005 – Derechos reservados – Reproducción autorizada por el autor.

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